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¿Qué impacto tiene la elaboración de alimentos en el cambio climático?
Saberlo es posible gracias a un proyecto, impulsado por Andalucía, que ya ha sido probado en el tomate, vino y aceite. Este indicador funciona con un sistema de evaluación y certificación de la Huella de Carbono en los productos agroalimentarios.
Sevilla.
02/07/2009
Luis Gómez de las Cortinas
La Consejería de Agricultura y Pesca, en colaboración con la Asociación de Empresas de Productos Ecológicos de Andalucía (EPEA), impulsa esta iniciativa, que se ha desarrollado ya para tomate, vino y aceite, a la que anima a unirse al sector como una muestra más de su compromiso con la lucha contra el cambio climático y con la calidad en su sentido más amplio.
Para la consejera de Agricultura, Clara Aguilera, esta diferenciación permitirá “desmarcarnos y consolidar nuestra presencia en los mercados internacionales”. Este sistema de evaluación funcionará como norma de referencia para que las empresas agroalimentarias voluntariamente lo implementen, puedan medir su impacto medioambiental y así lo certifiquen a través del etiquetado.
Este indicador facilitará a las empresas cuantificar sus emisiones para tomar medidas y reducirlas, ofreciendo una imagen más respetuosa con el medio ambiente y aumentando el valor añadido de sus producciones.
Para la representante del Gobierno andaluz, la ventaja de contar con este tipo de indicadores, que se incluirán en el etiquetado de los productos, también permitirá al consumidor ejercer su derecho a un consumo responsable conociendo el impacto de los productos que compra. “El consumidor es consciente del efecto de la calidad y el origen de los productos sobre su propia salud y el medio ambiente”, subrayó Aguilera durante la inauguración de las Jornadas Cambio Climático y Huella de Carbono.
Aguilera señaló que el sector primario puede jugar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático que debemos poner en valor, pues los sistemas agrarios sostenibles son capaces de captar y secuestrar dióxido de carbono de la atmósfera almacenándolo a largo plazo en sus estructuras leñosas y en el suelo actuando como sumideros de CO2.
“Reducir nuestro impacto sobre el cambio climático es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos, un reto global con implicaciones sociales, económicas y ambientales”, resaltó la consejera, quien ha recordado que, aunque ya estamos reduciendo las emisiones gracias a la introducción de sistemas productivos cada vez más sostenibles, para mitigar los efectos del cambio climático y detener su avance son necesarias decisiones políticas, compromisos de la sociedad en su conjunto, así como estrategias de ámbito internacional, nacional y regional.
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