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El precio de los alimentos crece por encima del 15% en los países de América Latina
Sólo en Venezuela ha aumentado un 50% en un año y en Nicaragua un 33%. Estas cifras elevan la indigencia en más de un 3%, a pesar de ser países en los que no hay problemas de oferta alimentaria y que la producción de cereales crecerá un 6% en 2008.
Madrid.
26/08/2008
Rose Mary Acedo
La tendencia alcista de los precios de los alimentos a nivel mundial pega con fuerza en los países de América Latina, donde en sólo un año la inflación alimentaria se ha elevado en un 15,1 por ciento, un 6,4 por ciento por encima de la inflación general que se sitúa en el 8,7 por ciento, según datos del informe "Aumento en los precios de los alimentos en América Latina y el Caribe", publicado por la Organización de las Naciones Unidas y la Alimentación.
Venezuela con un crecimiento del precio de los alimentos del 49,9 por ciento, ocupa el primer puesto de los 20 países analizados. Le sigue Nicaragua con una inflación alimentaria del 33,3 por ciento, Bolivia (24,7 por ciento), Paraguay (24,3 por ciento), Costa Rica (23,8 por ciento), Trinidad&Tobago (23,1 por ciento) y Haití (21,5 por ciento).
Dados estos datos, una proporción "no despreciable" de la población de estos países está deteriorando sus niveles de vida y nutricionales, que ya eran precarios, ya que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, un incremento del 15 por ciento en el precio de los alimentos elevaría la incidencia de la indigencia en un 3,2 por ciento.
Esto es, habrá más de 26 millones de personas que puedan caer en la pobreza, lo que representa el 46,1 por ciento del total de su población, más de 15 millones adicionales no podrán acceder a una cesta básica de alimentos, una proporción similar de personas en la pobreza pasarán a una situación de indigencia, y aumentará el número de nuevos pobres en 10 millones.
PAÍSES RICOS EN ALIMENTOS
La contradicción del continente es que no tiene problemas significativos en disponibilidad de alimentos, produce por sí solo una cantidad suficiente para toda su población, "por lo que no ha habido, ni se prevé que habrá crisis de desabastecimiento". De hecho, si cuantificamos la producción regional de los cultivos que constituyen la alimentación básica de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe (ALC) y se compara con los volúmenes consumidos por esa población, el resultado es que la oferta supera en un 40 por ciento a la demanda.
Es más, la producción esperada, por ejemplo, de cereales para el 2008 aumentará en un 5,7 por ciento respecto a 2007 situándose en los 189 millones de toneladas, muy por encima del crecimiento a nivel mundial, estimado en un 2,8 por ciento. Sólo en Centroamérica se prevé una cosecha récord de 42 millones de toneladas.
MOTIVOS PARA LA ESPERANZA
Aunque los datos son preocupantes, la FAO, cree que en esta situación existen oportunidades tanto para los pequeños agricultores como para las empresas exportadoras.
El reto, dice, está en potenciar la pequeña agricultura, asociando de mejor modo el crecimiento agrícola con la reducción de la pobreza y el manejo sustentable de los recursos naturales para transformar el problema en parte de la solución. Además, la pequeña agricultura cuenta con capacidades ociosas de recursos y mano de obra, potencial para lograr aumentos significativos de productividad a corto plazo, menor coste y facilidades para distribuir en mejor forma la disponibilidad de alimentos en los territorios. "Existen oportunidades para duplicar los rendimientos usando tecnología disponible, que permitan el ahorro de insumos derivados del petróleo y en sistemas productivos de manejo sostenibles de suelos, agua y bosques.
También oportunidades para los exportadores de alimentos, ya que en situaciones de altos precios de los alimentos, pueden expandir la producción de productos básicos hacia el mercado internacional.
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