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Los productores potenciarán la trufa como cultivo ecológico y de reforestación
Los productores españoles de trufa han acordado una serie de medidas para potenciar el cultivo y el consumo de este tuberáceo, impulsandolo entre cocineros y consumidores. Su producción depende de complicadas variantes climatológicas.
Soria.
23/07/2007
Javier Barroso
"La trufa negra española debería ser considerada un cultivo ecológico puesto que no necesita riego, abono ni fertilizantes", explica a AGROCOPE el secretario de la Federación Española de Asociaciones de Truficultores, Daniel Oliach.
Oliach recalca que se llevará a cabo una campaña de promoción mediante jornadas gastronómicas y profesionales, que enseñen a los consumidores los beneficios de la trufa y su "increíble calidad", y a los restauradores a aprovechar su máximas cualidades gastronómicas.
Es un cultivo beneficioso para el medio ambiente, porque la trufa crece en medio de las raíces de árboles como la encina y roble principalmente. Esto, unido a su "extraordinaria rentabilidad, mayor que la de cualquier cultivo de secano, e incluso que algunos de regadío", hacen que sea una alternativa beneficiosa para el bolsillo del agricultor así como para la reforestación de los montes.
Teruel y Castellón son los principales productores de trufa negra en España, un producto que sólo se obtiene en España, Francia e Italia. Otras trufas de menor calidad como la china están entrando en nuestro mercado, con el peligro de que los consumidores puedan quedar "defraudados por el consumo de trufa" si prueban, sin saberlo, una del país asiático, afirma Oliach.
La climatología necesaria para que la trufa crezca es complicada: una primavera lluviosa, un verano caluroso pero con algunas tormentas, un otoño no demasiado lluvioso, y un invierno frío, tirando a seco. Todo esto hace que tanto la trufa negra silvestre como la cultivada alcancen unos precios altísimos en el mercado. Este año se están pagando a unos 1.000 euros el kilo.
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