LA GASTRONOMÍA TAMBIÉN IMPORTA: LA FIESTA DE LOS CAÇOLTS 27.I.09
Al fin y al cabo, los alimentos que se producen son para el yantar cotidiano, y si es en un ambiente festivo, como dice el proverbio “miel sobre hojuelas”. Esto es lo que me sucedió el domingo pasado, con ocasión de cumplir 50 años mi sobrino Miguel Tamames Lacombe de La Tour, a quien tuvimos ocasión de homenajear en el estupendo escenario del restaurante del hermoso y felizmente recuperado Hipódromo de Madrid .
El plato principal fueron precisamente los calçots, sobre los cuales, Gonzalo Alfonso Sol de Liaño, de la Real Academia Española de Gastronomía, escribió una nota, que nos sirve hoy de guía, para ensalzar una pieza gastronómica original y evocadora de la mejor naturaleza agraria, en este caso concreto procedente de Cataluña
" Manuel Vázquez Montalbán, el gran novelista, definió los calçots como unas cebollas dulces obtenidas por el desarrollo de los brotes de un bulbo ya envejecido " |
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Los calçots son el resultado de un peculiar cultivo que conduce a unas cebolletas distintas, como consecuencia de una producción bastante complicada que desde la ciudad de Valls, donde tuvo más éxito, se extendió a otras comarcas tarraconenses del Alt, Baix Camp y Tarragonés; y más tarde, con mayor o menor arraigo, a toda Cataluña, y ya prácticamente al resto de España, en lo que tiene un rito poco común de jolgorio debidamente preparado al fuego, y con hermosos delantales para superar la prueba con pulcritud .
Manuel Vázquez Montalbán, el gran novelista, de quien recuerdo sobre todo aquella obra singular de “Los mares del sur”, definió los calçots como unas cebollas dulces obtenidas por el desarrollo de los brotes de un bulbo ya envejecido. Efectivamente, los calçots son unas simples cebolletas blancas, dulces, muy semejantes también a puerros gruesos, que se siembran en septiembre, preferiblemente durante una luna vieja. Pasadas dos lunas aproximadamente, es decir, por octubre o noviembre, las cebolletas que nacen de aquella siembra han de ser trasplantadas para recolectarlas nuevamente a finales de junio o primeros de julio. Los calçots, los tallos a los que antes he aludido, son recogidos ya definitivamente a partir de mediados de enero, fechas en las que es posible disfrutarlos… ¡¡Están en su gran momento!! .
Según nos cuenta el propio Gonzalo Sol (y él se lo oyó a Josep Gatell, el propietario de “Masía Bou” hace 30 años), el origen de la calçotada, está en una fiesta gastronómica típicamente catalana que se remonta a los principios del S. XX, cuando una “colla” de comilones (“colla” es un grupo de amigos que se reúne con un fin común), decidió enriquecer su mesa con calçots, salsa… y mucho más…
Lo que comenzó siendo una simple “colla” para almorzar en el campo, desembocó así en una reunión de amigos para celebrar cualquier cosa en la temporada, acompañando el rústico condumio con toda clase de condimentos, y especialmente butifarra y otros ricos embutidos.
En definitiva, una buena celebración, con vino del Campo de Tarragona en porrón, y con algunos viejos y nuevos amigos, los mayores con toda su prole, en un ambiente dominical en el que la crisis pasa a un segundo plano para hablar de cosas entrañables y evocar recuerdos y viajes .
Volveremos, queridos amigos de Agrocope , el próximo martes, aunque esta vez no haya sido a pie de surco, sino en una mesa y sobremesa felices
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Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
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Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |