EL SANÍSIMO ACEITE DE OLIVA
16.XII.08
“Sobre gustos no hay nada escrito”, es un viejo proverbio en materia de preferencias. Pero podría decirse que en materia de alimentación y gastronomía el Prof. Francisco Grande Covián relativizó esa muestra de sabiduría popular, al romper una potente lanza, con sus ideas, sobre la dieta mediterránea .
Yo conocí al eximio investigador y docente en los Cursos de Verano de la UIMP en Santander, allá por la década de 1970, y ya desde entonces mantuvimos una estupenda amistad hasta su salida del valle (28.VI.1995). Era un pozo de erudición, y tenía un excelente humor que se manifestaba en frases sumamente ilustrativas; como aquella de que “lo único que no engorda es lo que no se come”
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Estamos ante una confirmación de las virtudes casi teologales del aceite de oliva, muy por encima en calidad, también, de los otros aceites vegetales, y sobre todo de los de palma y coco " |
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En su especialidad de nutrición humana, Grande Covián fue paradigmático. Entre otras cosas, por el encargo que recibió en tiempos muy difíciles, de diseñar, con muy pocos medios, el racionamiento de los madrileños durante la penosa guerra civil: “nunca en Madrid hubo tan buena salud”, decía mi padre al respecto. Se comía poco, y no se abusaba de las ingestas más caras… y más perversas, que brillaban por su ausencia .
Todo lo anterior viene a cuento de la “Segunda Declaración de Córdoba sobre aceite de oliva y salud”, hecha tras un encuentro internacional sobre esa área de cuestiones que tuvo lugar en Jaén (“la mayor mancha olivarera del mundo”) a finales de noviembre. Poniéndose de relieve en ese documento, como el aceite de oliva virgen ayuda a regular de la mejor manera una serie de funciones metabólicas, contribuyendo a prevenir –nunca a resolver, por supuesto— enfermedades pavorosas, como el alzheimer, el parkinson y algunos tipos de cáncer .
Además, el aceite de oliva tiene enormes ventajas sobre las otras grasas de condimentación, como la manteca de cerdo o los lácteos. Tan utilizada la primera en tiempos pasados en gran parte de España, antes de la difusión del aceite de oliva que promovió el racionamiento de la postguerra, y tan consumidas las segundas, como mantequilla, en países incluso con producciones olivareras, como es el caso de Francia. En resumen, queridos amigos, estamos ante una confirmación de las virtudes casi teologales del aceite de oliva, muy por encima en calidad, también, de los otros aceites vegetales, y sobre todo de los de palma y coco .
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En la dieta mediterránea entra también el buen jamón de bellota, ‘un olivo a cuatro patas', ya que su ácido es precisamente el excelentísimo oleico, de lo más conveniente para un colesterol del bueno " |
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En la dieta mediterránea que tiene su centro en el aceite de oliva, entran también frutas, hortalizas, legumbres, etc.; incluyendo el buen jamón de bellota, porque como decía Grande Covián “el cerdo ibérico es un olivo a cuatro patas”, ya que su ácido es precisamente el excelentísimo oleico, de lo más conveniente para un colesterol del bueno. Algo que se manifiesta también en la menor tendencia a la obesidad en las riberas mediterráneas, frente al macroproblema de EE.UU. que algunos ya denominan Obesolandia o Gurdistán .
Por todas las indicadas y otras razones, hemos de potenciar nuestra producción de aceite de oliva, y difundirlo con un buen marketing. Como de hecho está haciendo con gran éxito Jesús Salazar, al frente de SOS-Cuétara, que nos ilustra cada día con grandes mejoras en los procesos productivos, con innovadores marcos de plantación, cultivo en espaldera, mecanización integral, y rendimientos casi increíbles manteniendo la calidad.
Queridos amigos: saludos agrocoperos muy cordiales, ya en vísperas de la Navidad , y un cordial abrazo para todos hasta el próximo martes, siempre a pie de surco
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Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
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Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |