COSAS DE LA PAMPA… ¡CHÉ!
8.IV.08
Lo que está sucediendo en Argentina con los agricultores, no es de recibo, y durante unos días casi hemos estado por cantar aquel tango de “sola, fané y dezcangallá”. Por el hecho de que la presidenta de la Nación, en un momento de éxtasis, se sacó de sus entretelas, no se sabe si de la pollera o del saco, un impuesto para los agricultores, contra toda la lógica fiscal; vulnerando, además, los principios de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que impiden impuestos a la exportación. Pero ya se sabe que en algunas países de nuestra estirpe, rige, sobre todo, el principio de “aquí te cojo, aquí te mato”.
Todo lo anterior se relaciona con la gran revuelta agraria contra Doña Cristina Fernández, a propósito de las retenciones, verdaderos impuestos, sobre las exportaciones agrícolas de cereal, ahora que se está en una fase de fuertes alzas en los precios internacionales. En ese sentido, según Eduardo Azcuy Ameghino, en entrevista que le hizo Agustín Álvarez en Crítica el pasado 23 de marzo, en Argentina, durante todo el siglo XX hubo fuertes tensiones entre el sector agropecuario y el industrial-urbano. Debido a que el campo, con alta concentración de la propiedad y con elevada feracidad de la tierra, produce a costes muy bajos. En tanto que la industria depende de insumos importados, trabajándose en una estructura de empresas pequeñas y medianas.
“En Argentina durante todo el siglo XX hubo tensiones entre el sector agropecuario y el industrial-urbano, debido a que el campo produce a costes muy bajos en tanto que la industria depende de insumos importados” |
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El hecho es que en la situación actual, al subirse las retenciones a la exportación hasta un 45 por 100 de su precio, puede decirse que el Gobierno ha cometido tres grandes errores. Empezando por la circunstancia de que no convocó previamente a los sectores interesados para negociar; e incluso, para plantear que los fondos adicionales a obtener irían a las mejoras de infraestructuras que tanto se precisan. Pero de todo eso, como dicen por allá: “ni cinco de bolilla”.
El segundo error: las retenciones se establecieron iguales en el mismo nivel para todos los agricultores, como si el campo fuera un todo homogéneo. Cuando en la realidad existe un gran número de chacareros con poca superficie y baja producción, y una porción reducida de grandes propietarios que generan en torno al 80 por 100 de las cosechas. En esa dirección, resulta que un gran agricultor con 100.000 hectáreas, y rendimientos de tres tm/ha., produce 300.000 de cereal, en tanto que un chacarero con 100 Ha se queda en 300 tm. Con la diferencia adicional de que el primero tiene costes de producción muy inferiores, con descuentos importantes, por sus economías de escala, en temas como combustible, fertilizantes, servicios de cosechadoras, etc. Y además, vende a mejor precio, por su poder de mercado. En definitiva, esos grandes agricultores pueden resistir las retenciones, en tanto que los chacareros en cuestión “se quedan a dos velas”, entrando en pérdida. Y como son muchos, ellos nutren los grandes piquetes contra el Gobierno.
“Las retenciones se establecieron en el mismo nivel para todos, cuando existe un gran número de chacareros con poca superficie y baja producción y una porción reducida de grandes propietarios” |
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El tercer error ha consistido en que siendo Argentina un Estado federal, su presidenta, Doña Cristina, que es muy suya, se lía la frazada (por aquí mayormente decimos manta) a la cabeza. Y quiere quedarse con toda la plata para pagar a sus voraces e ineficientes funcionarios; negándose a dar nada a las provincias. Falta de corresponsabilización, que deja a los gobernadores en una simple actitud de “mirar a ver que le pasa a la piba”.
En otras palabras, si hubiera habido negociación previa, segmentación según tamaño de los productores, y corresponsabilización con las provincias, la cosa se habría mantenido en unos límites más o menos aceptables. Sin dispararse la huelga, que ya ha producido más pérdidas que todo el dinero que teóricamente podría haberse recaudado en un año con el sistema rechazado por los agricultores. Y si se ha suspendido la acción de los piqueteros es para negociar durante un mes con la Casa Rosada. Y si no hay solución para los chacareros, éstos volverán a las andadas, creo que con la mayor razón del mundo.
Hace unos meses, en un desayuno de trabajo en el Hotel Palace de Madrid, estuvimos con la presidenta de Argentina, y nos anunció grandes futuros. Lo que no nos dijo es que la legalidad internacional de la OMC no le importa ni poco ni mucho, y que ella además de infalible (que sólo lo es el Papa en materia de dogma, dicen) iba a ser omnipotente. Cosa que no es ni el inquilino de la otra Casa; blanca, que no rosada.
Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |