OTRA VEZ LOS REGADÍOS Y LOS SISTEMAS DE RIEGO
15.I.08
Como ya hemos comentado anteriormente en varias ocasiones en esta sección de Agrocope, la agricultura de regadío constituye uno de los ejes principales del desarrollo rural. Por su incidencia en retener población, al dar empleo al 4 por 100 de los 20 millones ocupados en todas las actividades económicas de España. A lo cual contribuye de manera fundamental el regadío, desde el punto y hora en que una hectárea en riego requiere cuatro veces las unidades de trabajo de una de secano.
En el caso de los cultivos bajo plástico y de invernadero, puede llegarse a cincuenta veces el empleo de secano para la misma superficie. Y en cuanto al valor, según algunas estimaciones, llega al 50 por 100 de toda la producción final agraria (y a algo más del 65 por 100 de la estrictamente agrícola), equivalente al 2 por 100 del PIB. Tal como nos recuerda Manuel Ariza en su artículo “Regadío sostenible y desarrollo rural: los nuevos retos” (Vida Rural, 15.XI.07).
La superficie regada en España es de 3,5 millones de hectáreas, supone el 15 por 100 de toda nuestra SAU, absorbiendo aproximadamente el 68 por 100 del total volumen de agua que se consume en el país de unos 48.000 Hm3. Y puede llegar al 80 por 100 si se incluyen las pérdidas en canalizaciones y redes de distribución.
“El regadío en España absorbe el 68% del agua que se consume en el país. Para la sostenibilidad de nuestras áreas regadas es precisa una decidida política de modernización y ahorro de agua” |
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En lo relativo a métodos de riego, según datos del INE para 2003, el regadío por gravedad aún consumía ese año el 69 por 100 del agua para usos agrícolas. Representando la aspersión sólo el 16 por 100, y el riego localizado todavía un nivel muy inferior, del 10 por 100. Datos, todos ellos, que ponen de manifiesto que para la sostenibilidad de nuestras áreas regadas, es precisa una decidida política de modernización y ahorro de agua.
Así las cosas, en la reciente Ley para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural, se ha previsto regular el fomento de la eficiencia del ahorro, y del buen uso de los recursos hídricos en el medio rural, situando esas aspiraciones en el marco de una planificación hidrológica más rigurosa. En la que se dará prioridad a la modernización de los regadíos, ligando el ahorro de agua con la mayor eficiencia energética, sobre todo a partir de renovables. Igualmente, en la referida Ley se reglamenta el aprovechamiento para riego de las aguas freáticas, de las regeneradas, y asimismo de las salobres y marinas. Dentro de una gestión conjunta del ciclo del agua, con las medidas necesarias en previsión de períodos de escasez y sequía.
Toda la atención que se preste al tema de mejorar los regadíos, que es una de las fuentes nutricias de nuestra alimentación y de la industria alimentaria, será poco.
Contacte con Ramón Tamames: bego@castellanacien.e.telefonica.net
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |