DIEZ REFRANES PARA EL COMIENZO DEL VERANO
26.VI.07
Como hemos hecho en años anteriores, con el cambio de estación recurrimos a la sabiduría popular del refranero (siempre con la formidable recopilación que hizo el académico Martínez Kleiser), para hacer una selección de máximas y proverbios. En este caso, en relación con el verano de 2007, que empezó a finales de la semana pasada, el 24 de junio.
Iniciamos el recorrido con lo más obvio: “Al fin y al cabo, por San Juan (24.VI) es el verano”. Coincidiendo con el día más corto del año, el solsticio estival, cuando con las hogueras de medio mundo se pretende enlazar con luz el día siguiente. Pero el hecho de que comience el estío, no es garantía absoluta de lo que generalmente llamamos buen tiempo. Sobre lo cual transcribimos el siguiente aviso, mediante nuestro segundo refrán de hoy: “Cuando en verano es invierno, y en invierno verano, nunca buen año”. Algo que podríamos conectar con los tiempos actuales de cambio climático, cuando están produciéndose tantas alteraciones en los ritmos habituales.
“Las lluvias de los próximos tres meses irán precedidas de eso que tanto les gusta decir a los meteorólogos: aparato eléctrico. O dicho en voz del pueblo: En verano lloverá; mas primero tronará” |
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Por otro lado, no podemos tener una idea precisa sobre cuál será meteorología estival, por muchos observatorios que nos informen. Los dos siguientes refranes, el tercer y el cuarto, así lo prenotifican: “A invierno lluvioso, verano caluroso”, seguido de “Lluvia en primavera, verano en sequera”. Referencias ambas que en la tónica de los últimos meses, vienen a decirnos que el verano del 2007 podría ser más que tórrido; tal vez marcando un nuevo récord de estíos calurosos. Aunque nada puede darse por seguro, ya que en la naturaleza (Gaia para muchos), todo es cambiante, debiendo remembrarse aquí aquel Heráclito que hace casi 2.500 años lo dijo con bastante claridad.
De lo que sí podemos estar ciertos, y ahí va el quinto refrán, es que las lluvias que tengamos en los próximos tres meses, irán precedidas normalmente de eso que tanto les gusta decir a los meteorólogos: aparato eléctrico. O dicho en voz del pueblo: “En verano lloverá; mas primero tronará”. Estando siempre en el aire, y nunca mejor dicho,el peligro de que esos truenos presagien grandes aguaceros e incluso la maligna piedra que cercene la mies o haga caer la fruta.
En cualquier caso, el verano siempre significa que en el campo habrá mucho trabajo por hacer. En línea con nuestro sexto refrán de hoy: “Cuando junio llega, busca la hoz y limpia la era”, que no es preciso traducir, porque está en román paladino, que diría el Arcipreste. Aunque hoy, esa recomendación sí conviene trasformarla en: prepárate para la recolección, y llama a tu servicio habitual de cosechadora.
“Cosecha en el campo, de Dios y del diablo; cosecha en el granero, de Dios y de su dueño. Es decir, mientras no tengamos el cereal en el silo se estará corriendo el albur de que el maligno pedrisco destruya lo que no es suyo” |
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Por lo demás, el ars recolectandi que habría dicho Ovidio si no se hubiera dedicado a otras actividades más lúbricas (ars amandi), es fundamental, como nos recuerda el refrán número siete que hoy traemos a nuestro portal de Agrocope: “Cosecha en el campo, de Dios y del diablo; cosecha en el granero, de Dios y de su dueño”. Lo cual significa, obviamente, que mientras no tengamos el cereal, o lo que sea, en el silo, el almacén, o en la cámara frigorífica, siempre se estará corriendo el albur de que el maligno pedrisco destruya lo que no es suyo.
Pero frente a las veleidades naturales, lo más probable es que el verano sea largo y caluroso, como prescribe nuestro octavo refrán: “En el verano, el sol lleva al viento de la mano”, lo cual no es ninguna amenaza para los parques eólicos, sino casi garantía de que el astro rey nos deparará sus bondades al máximo, con ese input energético cotidiano que es el origen de toda vida.
Y en cuanto a la duración del estío, dos posibilidades. Una corta per se, y la otra también corta, pero psicológicamente. La primera nos la proporciona el refrán número nueve de nuestro decarefranario de hoy: “El verano en la montaña, empieza en Santiago (25 de julio) y acaba en Santa Ana (26 del mismo mes)”. Obviamente, podría durar sólo un día, porque la montaña es voluble y puede confundirnos las predicciones más garantizadas. Y en cuanto al aspecto psicológico, como en el verano podemos ir más livianos de ropa, dura más el día con sus luces, y es tiempo de menos trabajo, salvo en el campo, la cosa está clara: “Veraneando, se va el tiempo volando”.
Denle las gracias a Martínez Kleiser al 80 por 100, y a los autores de esta entrega de Agrocope, en un 20 por 100. Nos daremos por satisfechos, y aprovechamos para desearles a todos los seguidores de nuestras intervenciones orales y artículos de los martes, que tengan un estío saludable y provechoso.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |