PRESENTE Y GRAN FUTURO DE LOS CULTIVOS BAJO PLÁSTICO
29.V.07
Según el interesante artículo de Simón Gallardo, en la revista bimensual Vida Rural (1.V.07), del Grupo Eumedia, que dirige Jaime Lamo de Espinosa, España es el país europeo con mayor superficie de cultivos de invernaderos y otros sistemas bajo plástico: 36.000 hectáreas, sobre todo en Andalucía, Murcia y Canarias. Configurándose, de esa manera, uno de los segmentos del sector agrario más dinámico y prácticamente sin necesidad de subsidios.
En contra de lo que generalmente se piensa, esta clase de cultivos protegidos de las extremosidades meteorológicas, son más antiguos de lo que pudiera pensarse, pues según el agrarista e historiador Columela, ya existían en tiempos del emperador Tiberio, que era un gran amante de los vegetales frescos.
Pasados más de mil quinientos años, los invernaderos de cristal y con estructuras metálicas surgieron en el norte de Europa en el siglo XIX, aunque no fue hasta el descubrimiento de los plásticos cuando los invernaderos se extendieron por todas las latitudes. Por ser un sistema mucho más económico que las costosas construcciones de vidrio y metal de los países más ricos.
“Esta clase de cultivos protegidos de las extremosidades meteorológicas son más antiguos de lo que pudiera pensarse, pues ya existían en tiempos del emperador Tiberio” |
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El fenómeno de la expansión del cultivo a que estamos refiriéndonos, tuvo y tiene en España su experiencia más pionera y productiva en Almería, y sobre todo en el municipio de El Ejido, ya una leyenda en el consumismo español, por tener la máxima matriculación de Mercedes y otros automóviles de alta gama. Siendo el origen de esa importante manifestación agraria, las antiguas estructuras de palo y alambre utilizadas durante siglos para el cultivo tradicional del parral, de tomates o judías verdes, sobre enarenados. Sirviendo el ejemplo de Almería para su extensión a Murcia, y posteriormente a otros puntos de la geografía española.
El cultivo bajo plásticos hace posible la obtención de primores, esto es, de frutos muy adelantados a los que se consiguen en intemperie. Y por tanto, con un precio mucho más favorable. Lo cual se debe al clima artificial que se crea con el efecto invernadero, acelerando así el momento de la recolección. Además, resulta factible reducir las necesidades hídricas, con un uso más eficiente del agua tan costosa en el litoral mediterráneo. Siendo también importante el hecho de que es más eficaz la acción fitosanitaria de los cultivos, ya que se reducen los daños de plagas, nematodos y malas hierbas.
Al tiempo, al ser el invernadero un espacio cerrado, también permite optimizar la productividad y la calidad, controlándose la temperatura, la humedad, la luminosidad y la proporción de CO2 en el aire. En definitiva, se incrementan las cosechas y se aumenta la producción aprovechando los diversos ciclos de cultivo. Todo lo cual redunda en una productividad mucho más elevada.
“El cultivo bajo plásticos hace posible la obtención de frutos muy adelantados, con un precio más favorable. Se incrementan las cosechas y la producción aprovechando los diversos ciclos de cultivo” |
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Me he permitido hacer un cálculo muy preliminar de lo que representan los invernaderos en España, con sus 36.000 hectáreas según ya se indicó, equivalentes al 0,18 por 100 de la superficie sembrada. Pero con una productividad unas 12 veces la de un cultivo de intemperie del promedio español, resulta que las hectáreas referidas pueden estar rindiendo el equivalente a un 2 por 100 de la producción final agrícola. De ahí el interés de seguir este segmento tan notable de nuestra agricultura, a pesar de las competencias crecientes que proceden de Marruecos, Grecia y Turquía en el Mediterráneo, y China en el extremo oriente.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |