“BIOENERGÍA POR FOTOSÍNTESIS: DE GRAN INTERÉS PARA NUESTROS CAMPOS”
13.III.07
Volvemos hoy al tema de la bioenergía, una cuestión que va tomando cada vez más importancia por el continuo aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera, que induce el cambio climático. Y de la cual se preocupan frecuentemente en la revista de ASAJA-Sevilla, de la que tomamos algunos de los datos que figuran en el presente artículo.
El mentado cambio climático ya está ocasionando dificultades notables para el desarrollo de ciertos cultivos en España, por el ascenso de las temperaturas, la mayor sequedad del suelo, la creciente escasez de recursos hídricos, y la invasión de nuevas plagas provenientes de países ya muy afectados por el estrés térmico. A lo cual se une que las lluvias, distribuidas de forma torrencial erosionan el suelo más y más.
“Es precisamente en el campo donde cabe encontrar al menos una parte de la solución para poner freno al consumo masivo de combustibles fósiles” |
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Pero es precisamente en el campo donde cabe encontrar, al menos una parte de la solución para poner freno al consumo masivo de combustibles fósiles. Debiendo recordarse al respecto que el petróleo, la fuente no renovable en la que se basa nuestra civilización técnico-urbana, no es sino biomasa almacenada en el interior del planeta desde hace 300 millones de años.
La parte buena de la información radica en que nuestros campos son idóneos para producir esa misma biomasa, capturando energía solar mediante la fotosíntesis vegetal. Y precisamente por ello, hay quienes aconsejan cultivar toda la superficie posible, fundamentalmente con cereales y remolacha para producir etanol, y sustituir gasolinas. Y con las oleáceas –sobre todo soja, colza y palma—, pueden producirse los aceites necesarios para transformarlos en biodiésel destinable a automóviles, camiones y tractores.
Por otro lado, está la silvicultura, tanto los bosques tradicionales como los cultivos forestales, que ofrecen residuos del máximo interés. En concreto, la utilización de ramas y otros desechos forestales podría generar hasta un 1,53 por 100 de la producción energética en 2010. Lo que supondría la reducción de las emisiones de CO2 de 140.000 toneladas. Una cifra que no debería pasar desapercibida, máxime cuando recientemente la Comisión Europea ha propuesto a los países miembros medidas que reduzcan sus emisiones en un 20 por 100 para el año 2020, en lo que será la prórroga del Protocolo de Kioto cuando termine su primera fase en el 2010.
“Esa gran expansión va a comportar precios crecientes para las producciones agrícolas, muy favorablemente para el agricultor pero con esperables protestas por parte de los consumidores” |
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En esa misma línea, la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, ha asegurado que el Gobierno va a fijar la meta de sustituir por biocombustible el 5,75 por 100 de la gasolina y el gasóleo para el transporte en 2010. A fin de cumplir así con los objetivos de la UE. Y al tiempo, se ha anunciado el compromiso del Ejecutivo de alcanzar un porcentaje de mezcla de un 10 por 100 como mínimo en los próximos cuatro años.
En resumen, estamos ante una nueva agricultura, con consecuencias formidables para mantener la actividad agraria, cuando la competencia mundial podría ponerla en peligro en los más viejos países. Con la particularidad de que esa gran expansión va a comportar precios crecientes para las producciones agrícolas, muy favorablemente para el agricultor, pero con esperables protestas por parte de los consumidores. Una circunstancia a tener en cuenta a la hora del diseño de una nueva PAC.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |