“EL SUELO AGRÍCOLA, UN CAPITAL INSUSTITUIBLE A PROTEGER”
27.XI.06
La Comisión Europea hizo pública el pasado 22 de septiembre la Estrategia temática para la protección del suelo. Un documento presentado como Comunicación al resto de instituciones de la UE, estableciendo las bases de una futura Directiva Marco, a la que se adaptará un programa ad hoc. Todo ello, con el objetivo primordial de proteger los suelos agrícolas, que cabe considerar como uno de los más apreciables recursos naturales, de los que debe hacerse un uso auténticamente sostenible.
Se ha calculado que en la UE-25 existen actualmente 115 millones de hectáreas para cultivos (algo más de dos veces la SAU de España), que están seriamente afectadas por la erosión. Con un 45 por 100 del total territorio cultivado que tiene bajo contenido en materia orgánica, tema que reviste la máxima gravedad en la Europa meridional; donde se estima que, como media, en los cultivos leñosos se pierden anualmente más de 80 Tm de suelo por Ha (¡8 kgs/m2!).
“El suelo ha de protegerse con tanta atención, por lo menos, como el aire y el agua; dos elementos, estos últimos, cuya regulación comunitaria ya se encuentra muy avanzada” |
|
Esta más que justificada, por tanto, la decisión de promulgar una norma comunitaria para hacer frente a las serias consecuencias del deterioro del suelo, en materia de recursos hídricos, biodiversidad, y seguridad alimentaria. Porque, en definitiva, como subraya la propia Comisión, el suelo ha de protegerse con tanta atención, por lo menos, como el aire y el agua; dos elementos, estos últimos, cuya regulación comunitaria ya se encuentra muy avanzada. Para lo cual, la Directiva Marco tendrá su vigencia sobre tres ejes fundamentales:
Identificación del problema. Todos los países de la UE deberán informar a la Comisión sobre las áreas de suelo que tienen riesgos de erosión, disminución de materia orgánica, salinización, compactación, corrimientos de tierras, y contaminación.
“Se trata de una propuesta que concilia los intereses de la producción con la sostenibilidad; cuestión fundamental ya que los suelos son el soporte mismo de toda la actividad agraria” |
Medidas preventivas. Los Estados miembros estarán igualmente obligados a asegurar el uso sostenible del suelo, asumiendo las oportunas medidas correctoras de los riesgos antes mencionados.
Medidas operativas. Los Estados de la Unión habrán de establecer, cada uno, sus estrategias nacionales para la política de suelos a desarrollar en busca de la sostenibilidad.
La adopción de la Directiva podrá llevar una tramitación de dos años, y cuando se hayan hecho las oportunas transposiciones a las notmativas nacionales, los Estados miembros entrarán en un cronograma de cumplimiento de compromisos concretos:
En el plazo de cinco años desde la transposición tendrán que identificar las zonas de riesgo. Y en el mismo plazo habrá que completar un inventario preliminar de suelos contaminados.
También en el lapso de un septenio, cada Estado miembro habrá de adoptar su propia Estrategia Nacional para poner remedio a la problemática de suelos. Con un marco para gestionar y financiar adecuadamente los distintos programas que se esbocen, que han de notificarse previamente a la Comisión.
En definitiva, se trata de una propuesta que concilia los intereses de la producción con la sostenibilidad; cuestión fundamental ya que los suelos son el soporte mismo de toda la actividad agraria a medio y largo plazo. Un tema que en el caso de España alcanza una gravedad extrema, con decenas de miles de hectáreas llegando ya a la roca viva. Como se demuestra por el color rojizo o achocolatado de muchos de nuestros ríos en épocas de lluvias torrenciales, cuando arrastran millones de Tm. de un suelo que ya nunca podrá recuperarlas.
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |