“LA RONDA DOHA Y LA AGRICULTURA”
19.IX.06.
Tras cinco años de tensas negociaciones y de fiascos, o casi, como los de Seattle en 1999, Cancún 2003 y Hong Kong 2005, finalmente se produjo lo que parece puede haber sido el definitivo fracaso de las negociaciones de la Ronda Doha en la OMC. Concretamente, el pasado 1 de julio, el Comité de Negociaciones Comerciales, en la que participan todos los miembros de la OMC, se constató que se habían logrado superar las diferencias con respecto a los temas en negociación, y sobre todo en los agrarios.
En cuanto a los efectos inmediatos del fracaso de las negociaciones, ha habido muchos puntos de vista. Adrian Van Hoven, director del departamento de Relaciones Internacionales de la patronal europea Unice, estima que la falta de acuerdo supone para Europa la pérdida de unos 28.000 millones de euros equivalentes al 0,3 por 100 del PIB; con un descenso del 2,5 por 100 de las exportaciones —alrededor de 91.000 millones— y la eliminación de unos 400.000 puestos de trabajo.
"Para los que viven día a día la agricultura en la UE-25 habría sido una frivolidad empecinarse en terminar unas negociaciones que habrían obligado a dejar la agricultura al albur de una total apertura al exterior" |
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Pero otros opinantes, son mucho menos pesimistas, y entienden, como sucede en el caso de las organizaciones agrarias españolas, que la no culminación de la Ronda no es ninguna catástrofe. Entre otras cosas, porque las ofertas de la UE eran excesivas, y suponían el inevitable, prematuro y desorganizado desmantelamiento de la PAC.
En otras palabras, para los que viven día a día la agricultura en la UE-25, habría sido una frivolidad empecinarse en terminar unas negociaciones que habrían obligado a dejar la agricultura al albur de una total apertura al exterior. Proporcionando ventajas no ya a los más pobres –a los que la UE ya está ayudando vía sistema ACP y otros—, sino a los grandes latifundistas de Brasil y Argentina, y a las grandes potencias agroindustriales que son EE.UU., Canadá y Australia.
Como se dice en el célebre aforismo: “la caridad empieza por uno mismo” y sobre todo cuando los que mendigan concesiones agrarias son los más ricos. ¡Ahí está la cosa!
Catedrático de Estructura Económica
Cátedra Jean Monnet de la UE
Miembro del Club de Roma |